Una Temporada de Ensueño (parte 8 – final)

VIII – Final de Infarto

Y después de tantos años deambulando por los campos de fútbol, al Hierbabuena se le planteaba lo que vendría a ser su primera final. Minutos antes de empezar el encuentro, los Cucos no fallaron en su emocionante duelo con los Waltrapas, haciendo que a los greens solo les valiese la victoria. La derrota era a priori no permisible, y un empate podía ser, según como fueren las puntuaciones de Fair Play, insuficiente. Así pues, tocaba ganar. A pesar de que el rival era a priori de poca monta, los colistas Habana-7, el Hierbabuena no contaría para tan vital envite con su capitán-entrenador y jugador insignia, el Pilingui Fernández, baja por compromisos familiares, ni con la perla del filial, el Fever Arroyo, convocado con la sub-23 en Portugal. Al partido, si una cosa no le faltó, fue épica. Al poco de empezar el encuentro, un escalofrío recorría el mundo hierbil: los Habana se adelantaban en el marcador tras un despiste de la Araña de Gracia. Sin embargo, los verdecillos no perdieron esta vez la cabeza. Confiados en su juego, siguieron manteniendo un gran orden defensivo e intentaron los ataques con temple. Al cabo de poco, el trabajo quedó recompensado, y las figuras de siempre, la Estrellita Suárez y el Miquelme Guillamont dejaban al equipo con un 2-1 para ir al descanso con los ánimos más templados. Pero una segunda parte trabada quedó marcada por la fugaz expulsión del Canalla Jancker, que, fruto del estrés prematrimonial, tal y como entró en el campo lo abandonó por juego temerario, y por el empate Habanero en el último momento. El jarro de agua fría fue notable, y ante el pitido final de árbitro, muchas fueron las dudas de cómo acabaría la cosa en los despachos. Por suerte, y ante el empate técnico a puntos, finalmente la presión de los delegados greens consiguió hacer entrar en razón a la Federación y el goal average particular decantó la balanza en pro del Hierbabuena, que no solo conseguía el ascenso, sinó también el campeonato. No cabe decir que la celebración en los vestuarios tras conocerse tal noticia fue sonada, aunque la afición green, que inundo la calle a oleadas pero a la que el equipo no tiene acostumbrada a celebraciones, anduvo algo perdida a la hora de saber donde debían concentrarse.



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