España recupera la corona europea de fútbol sala con una victoria histórica ante Portugal

La selección española derrotó a Portugal en Liubliana y volvió a proclamarse campeona de Europa de fútbol sala, cinco años después de perder el título ante el mismo rival.

Fútbol Sala08/02/2026La Gaceta DeportivaLa Gaceta Deportiva

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España volvió a lo más alto del fútbol sala continental tras imponerse a Portugal en una final de máxima exigencia disputada en Liubliana, el mismo escenario donde había cedido el trono en 2018. El equipo dirigido por Jesús Velasco firmó un torneo sobresaliente y lo cerró con un triunfo de carácter, siempre por delante en el marcador y con una respuesta firme en los momentos críticos.

El encuentro arrancó a un ritmo altísimo, con Portugal presionando la salida de balón, pero fue España la que golpeó primero. A los dos minutos, Antonio abrió el marcador tras una asistencia de tacón de Pablo Ramírez, y apenas sesenta segundos después Raya culminó una acción iniciada por un robo de Cecilio para establecer el 2-0.

Portugal reaccionó con rapidez. A los cinco minutos, Afonso recortó distancias tras una acción en el área, y poco después Góis empató el partido aprovechando un saque de esquina. Con el 2-2, el conjunto luso ganó presencia y llevó el juego hacia campo español, aunque la intensidad le pasó factura en el apartado disciplinario. A falta de 42 segundos para el descanso, Erick cometió la sexta falta y Antonio no falló desde los diez metros para devolver la ventaja a España.

Tras el paso por vestuarios, España salió dominando, pero sin acierto. Dos disparos al palo y un mano a mano detenido por Bernardo Paçó mantuvieron el partido abierto. Esa falta de contundencia fue castigada por Portugal en el minuto 30, cuando Pauleta igualó el marcador tras un robo en la presión.

Lejos de venirse abajo, España mantuvo el plan y volvió a insistir. Antonio firmó su tercer gol de la noche tras una acción de Cecilio, colocando el 4-3 a menos de cinco minutos del final. Después de un nuevo remate al poste, esta vez de Rivillos, el equipo español supo defender el juego de cinco portugueses y sentenció el título con el tanto definitivo de Adolfo.

Con este triunfo, España vuelve a reinar en Europa y confirma su regreso a la élite continental, cerrando el torneo con autoridad, madurez competitiva y una actuación colectiva de alto nivel. 


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