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Maddy Brum, Atleta del Mes de la IWGA tras el título de Estados Unidos

Copete SEO: La estadounidense Maddy Brum fue elegida Atleta del Mes de la IWGA de septiembre de 2026 después de contribuir al triunfo de Estados Unidos en el Campeonato Panamericano de Cheerleading y ya apunta a los Juegos Mundiales de Karlsruhe 2029.
Atletismo 02/10/2026La Gaceta DeportivaLa Gaceta Deportiva

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Maddy Brum fue nombrada Atleta del Mes de la IWGA de septiembre de 2026 después de un mes destacado en el que ayudó a la selección femenina de Estados Unidos, en la división Coed Premier, a conquistar el Campeonato Panamericano de Cheerleading, disputado del 25 al 27 de septiembre.

La atleta estadounidense, integrante de la selección nacional desde hace cuatro años, ha construido su trayectoria en el cheerleading sobre una idea que considera fundamental: la confianza. Para Brum, el éxito en este deporte no puede entenderse como un logro individual, sino como el resultado del trabajo colectivo.

“Nunca se trata de ti. Se trata de cómo todos los presentes pueden trabajar juntos, cómo todos pueden estar en sintonía y tener confianza: confianza mutua, confianza en las habilidades, confianza en la formación”, explicó Brum.

Ese sentido de responsabilidad colectiva ha acompañado su recorrido con la selección de Estados Unidos desde el momento en que recibió la noticia de su convocatoria.

“Recuerdo haber vivido ese momento y realmente sentí que no estaba sucediendo”, recordó la atleta, que destacó la experiencia de formar parte del equipo nacional desde una edad temprana.

“Formar parte del equipo siendo tan joven, viajar a diferentes países para practicar porrismo, es una experiencia increíble. Fue muy gratificante”, añadió.

Cuatro años después, el significado de representar a Estados Unidos continúa creciendo para Brum.

“Para mí significa muchísimo. Me ayudó a convertirme en la atleta que soy, y no lo cambiaría por nada del mundo. Es el mayor honor”, afirmó.

El sacrificio detrás del alto rendimiento

Alcanzar el máximo nivel en el cheerleading de competición ha exigido un importante compromiso fuera de la pista. Brum ha tenido que compatibilizar sus objetivos deportivos con momentos importantes de la vida de familiares y amigos, además de afrontar las exigencias físicas propias del alto rendimiento.

“Estoy llegando a una edad en la que muchos de mis amigos se están casando, formando familias y están pasando muchas cosas maravillosas. Ha habido celebraciones a las que me he tenido que perder. Pero también hay sacrificios físicos. Cuando uno hace tantas cosas, quiere hacerlo lo mejor posible, y eso puede pasar factura”, reconoció.

Esos sacrificios también han ido acompañados de aprendizajes que han transformado su manera de afrontar la competición.

Brum recuerda especialmente sus primeros años como atleta de alto nivel, cuando la presión que se imponía para alcanzar la perfección terminó convirtiéndose en una lección sobre la necesidad de soltar el control.

“Me presionaba muchísimo porque solo quería ser increíble. A veces, al pensar: ‘¿Por qué hago esto? ¿Qué sé hacer? ¿Por qué lo hago?’, uno se perjudica a sí mismo”, explicó.

Con el paso del tiempo, la estadounidense ha aprendido a concentrarse menos en la perfección y más en disfrutar del proceso competitivo.

“Está bien no ser perfecto. Está bien tener momentos en los que no eres perfecto. Simplemente tienes que esforzarte al máximo y darlo todo cada vez”, señaló.

Un título panamericano marcado por el trabajo en equipo

El reciente triunfo de Maddy Brum en el Campeonato Panamericano de Cheerleading tiene un significado especial por todo el recorrido que hubo detrás.

“Cada victoria es diferente. Cada una te plantea retos distintos, pero también te recompensa de maneras diferentes. Siempre siento que aprendo algo sobre mí misma y sobre lo que quiero ser”, explicó.

El título conquistado por Estados Unidos en la categoría Coed Premier destacó especialmente por la conexión entre los integrantes del equipo.

“Este equipo se reunió y trabajamos juntos muy duro durante muchos días. Pensar que estuvimos todos allí juntos y pudimos hacer lo que hicimos hace que esto sea algo único”, afirmó Brum.

“Siento que cada trabajo, absolutamente todo, es una muestra del esfuerzo que le dedicamos. Trabajamos muy, muy duro, y es muy gratificante ver el resultado”, añadió.

Su experiencia también le ha permitido asumir un papel creciente dentro de la selección nacional. Después de varios años como una de las atletas consolidadas del equipo, Brum quiere ayudar a las nuevas integrantes a sentirse parte del grupo.

“Pienso en las personas que estuvieron en mi lugar y quiero que se sientan bienvenidas. Quiero que sientan que pertenecen aquí, porque es formar parte de algo mucho más grande que uno mismo”, explicó.

El crecimiento del cheerleading

Brum también ha sido testigo de la evolución del cheerleading durante sus años de competición, especialmente por el continuo aumento de la dificultad técnica.

“Todos siempre intentan hacer algo más difícil, y entonces el deporte se vuelve más complicado. La comprensión de las habilidades, la gente que viaja por todo el país... hay algo muy hermoso en que personas de todo el mundo se reúnan y creen lazos en torno a lo mismo”, señaló.

La estadounidense quiere que esa evolución continúe y que el deporte alcance a nuevas audiencias y países.

“Quiero que más gente descubra este deporte y nuestra forma de practicarlo, y que más gente lo aprecie. Quiero que más gente de todo el mundo, en nuevos países, forme parte de él”, afirmó.

Karlsruhe 2029, el próximo gran objetivo

Después del éxito en el Campeonato Panamericano, Brum ya mira hacia nuevos desafíos. Una de sus principales ambiciones es seguir ayudando a impulsar el reconocimiento del cheerleading y demostrar el potencial de esta disciplina.

“Quiero seguir logrando que la gente lo ame, lo entienda y aprecie la forma en que lo hacemos. Quiero seguir siendo un modelo a seguir para cualquiera que practique porrismo, para demostrarles que todo es posible”, aseguró.

Su participación en la Cheerleading Pro League también le ha permitido conocer un entorno competitivo diferente y afrontar nuevos procesos.

“Es una oportunidad para confiar en un proceso diferente y creer que algo podría ser distinto. Cuando ves el panorama completo, entiendes lo que esto realmente podría llegar a ser algún día”, explicó.

Esa visión tiene ahora un objetivo concreto: los Juegos Mundiales de Karlsruhe 2029, donde la competición mixta de cheerleading de élite formará parte del programa.

Para Brum, el elemento que puede diferenciar al cheerleading dentro de un evento multideportivo es precisamente el valor que ha guiado toda su trayectoria: el trabajo en equipo.

“Creo que lo que lo diferenciará de cualquier otro deporte es el trabajo en equipo. El cheerleading no es un deporte individual. Se basa mucho en el trabajo en equipo. Nadie va a ser el mejor sin el apoyo de los demás”, sostuvo.

La atleta estadounidense considera que esa dimensión colectiva permitirá ofrecer al público una experiencia diferente durante los Juegos Mundiales de 2029.

“Se trata de la fiabilidad de todos los demás, y creo que eso será algo totalmente nuevo en los Juegos Mundiales. Me entusiasma ver cómo la gente comprende el trabajo en equipo en los Juegos Mundiales de una forma que no lo había hecho antes”, manifestó.

Y ante la posibilidad de estar presente en Karlsruhe, Brum no oculta su ilusión:

“Cumpliré 30 años. Me encantaría. Obviamente, ese es el sueño de toda niña. Espero y rezo para verte allí”. (F/IWGA)


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