
El arte de resucitar entre las ruinas
David Rodríguez
PHILADELPHIA. Pocas cosas resultan tan desoladoras como un pabellón que asiste, impotente, a la liquidación de su propio equipo. Transcurría el segundo cuarto y las gradas del Xfinity Mobile Arena eran el reflejo perfecto del abatimiento: rostros serios, murmullos de resignación y miradas furtivas al reloj, esperando que la pesadilla terminara cuanto antes.
Los Cleveland Cavaliers jugaban a otra cosa. Donovan Mitchell flotaba sobre la pista con la soltura de quien sabe que el trabajo está hecho antes de tiempo, mientras Evan Mobley convertía la pintura local en su terraza privada. La pelota circulaba con una precisión casi grosera y cada posesión visitante castigaba la red sin piedad. Cuando el electrónico proyectó la máxima brecha, un abultado 69-40 a favor de los de Ohio, más de un espectador contempló seriamente la idea de recoger la chaqueta y evitar el atasco del aparcamiento. El 69-45 al descanso no parecía un marcador encajable; era un acta de rendición.
Sin embargo, el paso por los vestuarios albergó un pacto silencioso de orgullo. Los Philadelphia 76ers regresaron a la madera no con la certeza de ganar, sino con la urgencia de mirarse al espejo al día siguiente sin agachar la cabeza.
Y entonces, el guion saltó por los aires. Joel Embiid se erigió en la pintura como un monolito de granito, cerrando a cal y canto los caminos que antes parecían avenidas para Cleveland. A su lado, Tyrese Maxey encendió la chispa. Con ese despliegue físico endiablado que exhibe cuando decide ignorar la lógica, el base comenzó a resquebrajar la estructura rival. Un parcial devastador de 37-21 en el tercer periodo transformó el letargo de la grada en un clamor ensordecedor.
Entrados en el último cuarto, el desconcierto cambió de bando. Los Cavaliers, paralizados ante el empuje local, vieron cómo una diferencia de casi treinta puntos se evaporaba como vaho en el cristal. Una canasta en suspensión de Jaylen Brown consumó el milagro al situar el 98-95, desatando el delirio en la cancha.
Los instantes finales fueron una lección de temple. Mientras Cleveland fallaba lo que minutos antes encestaba con la mirada, los Sixers amarraron la victoria desde la línea de tiros libres para certificar el 114-106 definitivo. Nadie abandonó su asiento antes de tiempo; la afición se quedó allí, de pie, saboreando la certeza de que a este equipo jamás se le debe dar por muerto.



OFICIAL | La NBA fija el límite salarial para la temporada 2026-27 en 164,961 millones de dólares

NBA: Lakers vs Thunder, Celtics vs Bucks y Warriors vs Rockets, claves y estadísticas de los partidos



EN VIVO | Arsenal busca otro triunfo ante Everton para acercarse a la cima de la Premier League

EN VIVO | Rayo Vallecano y Elche buscan una victoria para escalar en LaLiga






